¡Buen día! - dijeron mis pensamientos sin advertencia, antes de que terminara de abrir los ojos para comenzar las actividades de viernes.
Hay días así, de cabello alborotado, de sentimientos alborotados, de recuerdos alborotados. De ganas de café endulzado con miel y de escuchar Bossa-Nova brasileña.
Que complejo y maravilloso es mi ser, me gusto y me disgusto, me admiro y me aprendo cada momento.
Total, que sea uno de esos días en lo que cualquier cosa pueda ocurrir, así, sin advertencia.

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