Los momentos que más se atesoran son los que aparecen de pronto. Una caminata inesperada, un cachorro juguetón que aparece en el parque, la mamá ave alimentando a sus polluelos, el repique de las campanas de la iglesia en medio de una mañana silenciosa, el olor a café reciéb hecho y tú, siendo consciente de ti mismo y de lo asombroso que es vivir.
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